2 consejos para una rápida recuperación post-entrenamiento

2 consejos para una rápida recuperación Post-Entrenamiento

Claro, lo que haces durante el entrenamiento es importante, pero ¿has pensado en algún plan de recuperación post-entrenamiento para después del Gym?

Los músculos necesitan un poco de atención después de que han sido llevados al extremo en el Gym, y hay algunas formas en que puedes ayudar a su recuperación. Aquí están algunos consejos para aliviar ese dolor inicial que se percibe a las pocas horas de haber abandonado el ejercicio.

1. Definitivamente hay que soñar

Se ha demostrado que el sueño de calidad es especialmente importante después de hacer ejercicio, ya que “restablece” el cuerpo. Parte de este proceso de reajuste implica la liberación de una hormona de crecimiento (GH) que reconstruye las células y tejidos. El sueño es el tiempo ideal para la síntesis de proteínas – un paso crucial en la reparación de las fibras musculares después de que hayan sido “quebradas” durante el ejercicio.

Siestas durante el día también tienen un efecto positivo medible en la recuperación muscular que no interfiere con tus ritmos circadianos, siempre y cuando se tomen al principio del día y las mantengas en menos de 90 minutos.

2. Ingesta de proteína

  • Antes del entrenamiento: Se ha demostrado en un estudio que la adición de una dosis de proteínas antes dl entrenamiento puede comenzar el proceso de construcción muscular, incluso antes de ir al gimnasio.
  • Post-Entrenamiento: Un impulso de proteínas después del ejercicio ayuda a reparar el daño muscular y también se asegura de que tu cuerpo está recibiendo el combustible que necesita para reparar todo lo realizado a lo largo del día.
  • Antes de dormir: Un bocadillo de medianoche no es tan malo después de todo. Resulta que antes de ir a la cama es otro buen momento para introducir la proteína en tu sistema, ya que es el momento en que se produce la síntesis de proteínas y permite la recuperación durante la noche según una investigación de este estudio.

3. Baños fríos & calientes

Alternar entre el agua caliente y fría cuando estás en la ducha puede ayudar a sentir que ese dolor en los músculos se va poco a poco. Hay quienes recomiendan sumergirse en agua caliente durante un minuto y luego en agua fría de hielo durante un minuto y repetir hasta por diez minutos en la ducha.

Interesante en realidad. Y es que el frío es un analgésico natural que adormece el dolor muscular y el calor promueve la relajación muscular – -lo que le convierte en una técnica genial de recuperación post-entrenamiento. O bien, puedes utilizar hielo y compresas calientes para conseguir el mismo efecto.

También se ha demostrado que en los músculos, la aplicación de hielo actúa como un anti-inflamatorio de alta velocidad mejorando a la vez la fuerza muscular y reduciendo el número de indicadores de daño muscular.

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