3 formas de evitar los dolores al correr

¿Te suena familiar la frase “me entró aire”? Seguro que sí, especialmente al momento de correr después de haber comido, cuando de pronto sientes un dolor agudo en el costado del estómago. A continuación te compartimos 4 formas de evitar este terrible dolor tan común entre las runners.

Al igual que a vosotras, a mi me sucede de vez en cuando, y cuando lo hago, me detiene en seco. Me sucedió la semana pasada en medio de una carrera y tuve que caminar la última milla. Era un dolor tan fuerte, que con cada paso que daba, sentía como un cuchillo perforaba mi vientre hasta alcanzar mis costillas. Aquí tienes 3 formas de prevenir el problema, y ​​una estrategia para detener una puntada de estas en tu próxima carrera:

1) Comer con atención antes de la carrera:

Hay muchas teorías de por qué se producen estos puntos de sutura, y uno de ellos tiene que ver con los alimentos altos en grasa y fibra, pues como seguramente ya sabes, tardan más tiempo en ser digeridos. Esto no quiere decir que sean malos alimentos, pero si se comen en una o dos horas antes de una carrera, pueden causar estragos, malestar estomacal, y otros problemas al correr.

2) Un buen calentamiento:

Invierte tiempo en un buen calentamiento previo a la carrera. Un calentamiento pobre puede crear patrones de respiración irregulares, lo que puede traducirse en dolor que te sacará a un lado de la carretera. Recomendamos por lo menos de dos o tres minutos de caminata rápida, trabajar poco a poco en marcha fácil, y luego ya trotar a tu ritmo.

3) Vigila tu respiración:

Corre como un nadador con los patrones de respiración eficientes que estén en sintonía con tu cuerpo. Los nadadores sólo pueden respirar cuando sus caras están fuera del agua (obviamente), por lo que concentran gran parte de su tiempo en aprender su ritmo de respiración y comparándola con el ritmo de carrera, las runners pueden beneficiarse de la misma técnica.

Si de cualquier forma te llega a suceder en plena carrera, lo recomendable es reducir la velocidad y exhalar para liberar la puntada. Pero sí aún persiste, intenta desacelerar tu ritmo y exhalar mientras el pie en el lado opuesto de la puntada golpea el suelo. Esto no significa que cada vez que tu pie toque el suelo, pero a medida que exhalas, lo harás de forma sincronizada con el lado opuesto. Al exhalar, utilizarás los músculos del diafragma liberando el aire acumulado.

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