La forma perfecta de correr

Expertos en salud y en el deporte del running, coinciden en un mismo punto de partida “la inclinación de la cabeza”, y aunque quizá suena lógico y fácil, hay muchas que aman correr pero que a vista de los profesionales, no mantienen la postura perfecta. Te invitamos a descubrirla. 

Cabeza

El modo de sostener la cabeza es clave para la postura en general, afecta la forma en que te paras, y en movimiento, determina la eficiencia con que se corre. Deja que tu mirada te guíe. Mira hacia adelante, naturalmente, no hacia tus pies. Endereza tu cuello y la espalda, buscando alineación sin permitir que tu barbilla sobresalga.

Hombros

Para un rendimiento óptimo, los hombros deben estar bajos y sueltos, no altos y estrechos. A medida que corres o aumentas la velocidad, no dejes que se arrastren hacia las orejas. Si lo hacen, sacudelos un poco para liberar la tensión. Los hombros también tienen que seguir a nivel y no deben sumergirse de lado a lado con cada zancada.

Brazos

Aunque correr es principalmente una actividad inferior del cuerpo, los brazos no son sólo para el paseo. Tus manos dominan y guardan el control de la tensión en la parte superior del cuerpo, mientras que el swing de cada brazo trabaja en conjunto con el paso de la pierna que llevas por delante.

Una buena forma de lograr la postura perfecta al correr, es manteniendo tus manos en un puño cerrado, con los dedos tocando ligeramente las palmas. Imagínate tratando de llevar una patata frita en cada mano sin aplastarla. Los brazos deben pivotar sobre todo hacia adelante y hacia atrás, no a través de tu cuerpo, entre la cintura y el nivel inferior del pecho.

Finalmente recuerda mantener los codos doblados en un ángulo de 90 grados, mantener una respiración relajada y medida, y bueno, ¡a disfrutar del running!

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