¿Qué tan sano puede ser un matrimonio sin sexo? – Parte 2

En la primera parte de “¿Qué tan sano puede ser un matrimonio sin sexo?”, nos enfocamos en comprender que la respuesta es más sencilla que obvia, y es que si en una relación se ha acabado la intimidad, es probable que se haya marchitado mucho más que el presente. 

Resentimientos ocultos, rechazo por parte de uno de los miembros de la pareja, una pareja que lleva un montón de carga financiera, o falta de confianza, son tan solo algunas de las varias razones reales que pueden suscitarse en la intimidad. Si no os ocupáis de estos temas, ya podéis ir apostando que la falta de intimidad se alargará “forever”.

Investigaciones demuestran que la falta de tacto y la excitación, crean tanto distancia física y emocional entre tú y tu cónyuge. Las parejas que declaran tener poco o nada de sexo, tienen niveles más bajos de satisfacción marital que aquellas que lo practican con regularidad.

Como ya he dicho, no sois las únicas a las que les sucede ésto, hay muchas otras parejas que atraviesan por el mismo problema todos los días. Hay un montón de otras razones relacionados con el tema, y aunque podríamos tratar una a una, tenéis que actuar pronto, porque un matrimonio sin sexo llevará a que alguna de las partes busque satisfacer sus necesidades en otra parte.

Una buena forma de comenzar a lograr cambios, sería observando vuestros hábitos diarios. Por ejemplo, ¿Os la pasáis navegando por Netflix en las noches en lugar de pasar algún tiempo jugando uno con el otro? No se puede cambiar lo que no se ve, por lo que tomará algún tiempo observar qué es lo que estáis haciendo cuando bien pudierais estar aprovechando más el tiempo compartido.

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